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viernes, 7 de agosto de 2009

SAY NO MORE




fuente:http://videos.lanacion.com.ar/video10740-say-no-more-desde-el-obelisco

viernes, 24 de julio de 2009

"Hoy lo mío es meditación, yoga, buenos amigos y mucho rock´n roll"




Hace dos meses se mudó de la casa que tiene Palito Ortega en Luján a un coqueto departamento con jacuzzi en Palermo, donde lo asiste una enfermera y sigue estrictamente con su recuperación. Cumple con una rutina de kinesiología y ejercicios en un gimnasio, hace yoga y meditación, y dedica todo el tiempo libre a ensayar y preparar temas junto a su banda, ansioso por regresar a los escenarios antes de fin de año. Aquí, un García renovado.

En su círculo más íntimo cuentan que volvió a ser aquel muchacho introvertido, tranquilo y tímido de los comienzos de la escuela secundaria, cuando empezaba a transitar el camino de la música. Aquel Carlos Alberto García Moreno (57) al que la fama, con todo lo que ella trae consigo, aún ni siquiera había rozado. Sí, los que lo conocen bien explican que Charly era muy reservado y poco afecto a querer sobresalir; al contrario, prefería pasar desapercibido. Después los tiempos cambiaron: se convirtió en un divo del rock y pagó caros algunos excesos. Hoy, recuperado, vive para componer canciones y su mundo pasaron a ser los teclados, su banda y el regreso tan esperado a los escenarios. Digamos que se transforma en Charly en su versión más explosiva sólo en la sala de ensayos, que visita todos los días en el corazón de Villa Urquiza. Allí se junta con sus viejos compañeros de grupo: El Zorrito Fabián Von Quintiero, Hilda Lizarazu, El Negro Carlos García López, y los músicos chilenos que lo secundaron en los últimos tiempos. Y no para de componer e inventar nuevos temas. Está tan enchufado que su manager, Fernando Szereszevsky, está definiendo los últimos detalles para su regreso, que será en el exterior. Aunque todavía no se puede precisar el país, se sabe que la reaparición será antes de fin de año y con un show que promete ser espectacular.

Pero, ¿cómo está la salud del ídolo? “Cada día mejor: nueve puntos con cincuenta”, arriesgan sus más allegados. Ya hace dos meses que dejó Mi Negrita, la confortable casa de campo de Luján de su amigo Palito Ortega, para mudarse a un coqueto departamento de Palermo, producto de la evolución lograda en el tratamiento que viene cumpliendo estrictamente y cuyos resultados son óptimos. Hay un nuevo García versión salud que ronda los 85 kilos –su peso ideal–, sólo toma su bebida preferida, Coca Cola, fuma sin excesos y realiza una rutina de kinesiología y ejercicios en un gimnasio cercano a su nuevo hogar, ahora interrumpida por prevención frente a la epidemia de gripe A que tanto preocupa a los argentinos. En su flamante depto tiene un jacuzzi que utiliza para relajarse. Con ese fin, Charly también venía concurriendo a clases de meditación y yoga en el espacio Key Biscayne, la marca de su amigo Nicolás Cuño que lo viste desde hace años. No es todo: también tiene un chofer a su disposición las 24 horas. Lo están tratando mejor que nunca. Por eso, suele comentar entre amigos: “Ahora me siento una verdadera estrella de rock. No me falta nada. Cuando estuve en lo de Palito me sentía como en Disneylandia. Todo era alucinante: la casa, el parque, el estudio de grabación. Por eso, los fines de semana, de vez en cuando, voy a visitarlos. Pero acá también estoy como un rey. Hoy mi vida es meditación, yoga, buenos amigos y mucho rock’n roll”.

Está tan metido con la música que sale a recorrer casas para comprar teclados y otros instrumentos con la mejor tecnología. Y sueña con el regreso y un nuevo disco, que saldrá después de una serie de shows que dé en el extranjero, pero también en la Argentina. Ya se especula con el escenario que pisará en nuestro país. Algunos recomiendan un gran teatro, para darle ese sello ceremonioso y distinguido de gran maestro. Otros prefieren algo masivo, que haga estallar de público un estadio como el de Boca o el de River. Habrá que esperar. Ya no falta tanto para su vuelta.

Mientras tanto, García también tiene vida íntima. Y su relación con Mercedes Iñigo, fan suya, más conocida como DJ Mecha, marcha cada vez mejor. También volvió a disfrutar de eso de juntarse con amigos a comer. Hace pocos días fue al teatro Astral a ver El joven Frankenstein, protagonizada por Guillermo Francella, acompañado del Zorrito Fabián Von Quintiero y de su manager, Fernando Szereszevsky. Y luego todos partieron a comer a Bruni, en el Bajo Belgrano, donde se encontraron con otros famosos como Héctor Bambino Veira, Nito Artaza, Miguel Angel Cherutti, Diego Korol y Palito Ortega, uno de los hombres clave para este excelente presente de García. A propósito, cada vez que habla de él, sólo tiene palabras de agradecimiento: “¿Qué significa Ramón para mí? Me demostró que es un excelente amigo. Y ni hablar de su familia, que me hace sentir como uno más. Le agradezco todo lo que hizo y hace por mí, a Fernando también. Y les voy a demostrar que estoy bárbaro el día que vuelva a los grandes escenarios. Ojo que no falta mucho. Les aseguro que pronto Charly vuelve con todo. Ya van a ver”.


Por Miguel Braillard. Fotos: Walter Papasodaro y Angel Otero (prensa Charly)

fuente: http://www.gente.com.ar

viernes, 2 de noviembre de 2007

Cultura García!!!

Esta semana con una invitación a escuchar como buen lector al argentino Charly García.
Escrito por Nicolás Leyton

Basta mirar a Violeta Parra para darnos cuenta que los caminos de la música y la poesía no transitan tan alejados. La discusión que llevó a estudiar a Violeta Parra como poeta, y no como folklorista, nos sirve como antecedente para mirar a Carlos Alberto García bajo esos mismos términos.

En muchas canciones, las letras son un accesorio anecdótico, un adorno. El caso de Charly García es diferente, podemos encontrar en sus canciones una verdadera preocupación por la composición poética, y me atrevería a asegurar que esta es completamente deliberada. Una forma de darnos cuenta de que estamos frente a un texto con “aquello llamado valor literario” es cuando somos capaces de reconocer en él un buen desarrollo de las estructuras e imágenes, sumado a la capacidad innata, característica de los poetas, para saber ‘decir’, para poder ‘contar’ el mundo. Son estos aspectos los que hacen posible no sólo escuchar a Charly García, sino que a leer sus canciones como si estas fueran poemas. Además, al igual que los libros, sus discos muchas veces están organizados en base a estructuras poéticas – y posiblemente musicales – que desarrolla a lo largo de todo el disco, presentando así las canciones como parte de un ‘todo’ unificado por el sentido de estas.

Un caso claro de esto es su última producción, aun no a la venta, pero que ya circula por Internet: Kill Gil. Si quisiéramos resaltar sus aspectos literarios, nos tenemos que detener primero en el título y el juego de recurrir a otras referentes artísticos, la película Kill Bill, que hace Charly. Vemos a lo largo de este disco en la letra de sus canciones una poética decadente, basada en una estética de la fealdad que recuerda a Charles Bukowski.


Son mundos oscuros por los que transita Charly García, pero como buen viejo decadente asume su condición, sin cirugías plásticas ni simulaciones de ser otra cosa. Es un poeta sencillo, directo, divertido y profundamente emotivo en muchas ocasiones.

La invitación queda hecha, abra los ojos frente al trabajo de Charly García. Los dejo con una canción de su último disco: Pastillas.


Pastillas

El tiempo que no viví
El tiempo que me perdí
Y todo lo que fue
Es como un sueño que no ves

Te doy este auricular
Y un disco para mirar
Y una receta más
Para que salgas a pasear

La gente que nunca duerme es más real
No sé si la luna te hace reconciliar

Te voy a dar un colchón
Con ruedas y un planeador
Para que puedas ver
Toda tu vida desde acá

No sé por qué estás durmiendo a esta hora ya
No sé si la luna te hace reconciliar

Y mientras duermes
Estoy yo solo acá
Hago los planes
Que vas a ser normal

Nunca me encienden
Y solo puedes dar
Mentiras simples
Pastillas y un hogar que no es mi hogar

Y todo lo que fue
Y todo lo que fue
Y todo lo que fue
Y todo lo que fue
Y todo lo que fue
Y todo...