sábado, 3 de noviembre de 2007

El nuevo disco de Charly García "Kill Gil"


Andrew Oldham
Foto: Federico Guastavino

Andrew Oldham, el legendario productor de los Rolling Stones que trabajó con el músico argentino, adelanta detalles de "Kill Gil". La entrevista de Sebastián Ramos, para La Nación.

"Verlo trabajar en un estudio es realmente sorprendente. Hay muy pocos artistas en el mundo como él: Pete Townshend, Keith Richards, Jimi Hendrix, Bob Dylan, John Lennon, y nadie más. De hecho, encontré en su forma de trabajo muchas similitudes con la manera en la que trabajaba Lennon. En el estudio, Charly García sabe qué quiere, sabe quién es él y sabe qué guantes utilizar en cada una de las situaciones. Trabajar con él es muy excitante." Y se nota, porque por más que Andrew Oldham pueda estar loco y ya haya superado la barrera de los 60, nada impide que el hombre hable con conocimiento de causa cuando se refiere al trabajo en un estudio de grabación.

El inglés que descubrió y convirtió en leyenda a los mismísimos Rolling Stones -produjo sus primeros discos, obligó a Mick Jagger y Keith Richards a componer sus propias canciones y creó una de las frases más famosas y marketineras del Swinging London de aquellos años: "¿Usted dejaría que su hija se casara con un Rolling Stone?"- aterrizó en Buenos Aires para terminar con la producción del nuevo álbum de Charly, que ya lleva más de dos años de gestación y que, aparentemente, verá la luz en los primeros meses de 2007.

-García dijo que usted logra llevarlo hasta los límites en el estudio de grabación...

-Mi función básica es proveerle al artista el ambiente ideal para que pueda sacar lo mejor de sí, testear sus límites y entregarle un trabajo terminado. Estoy halagado de que haya dicho eso, pero la verdad es que él hizo lo mismo conmigo. Ya he mencionado a Lennon, pero me resulta inevitable volver a recordarlo: sólo Lennon, Keith Richards y Steve Marriott, de Small Faces, han trabajado con un pincel sonoro como el de Charly.

La relación entre Oldham y García -que ahora, asegura el inglés, ha llegado a un punto en el que hasta pueden leerse las mentes mutuamente- comenzó en 1995, cuando los Rolling Stones llegaron a Buenos Aires por primera vez y los Ratones Paranoicos -a quienes Oldham les produjo dos discos- actuaron de teloneros. Por entonces, García invitó a Oldham a cantar una versión de "Sympathy for the Devil", para su proyecto Casandra Lange. "Aquella fue como una pequeña prueba, y ahora nos volvimos a encontrar. El mundo de la música es realmente pequeño", dice.

Tres meses atrás, Charly contactó a Andrew para que revisara el material de su nuevo álbum, Kill Gil , primero en Nueva York -donde García hizo una masterización del trabajo que no lo dejó del todo conforme- y luego aquí, en Buenos Aires. "En este caso mi trabajo no ha sido tanto producir el disco como estar al servicio de la canción y del cantante. En cierta forma, ha sido complicado en una manera simple; quiero decir, las canciones son increíbles y yo sólo tuve que abrir las mezclas y subir o bajar algún que otro botón, no más. Charly trabaja en un nivel muy elevado y con muchas intensidades diferentes", asegura Oldham.

-¿Y cómo suena Kill Gil ?

-El disco tiene los colores y las texturas con las que Charly pinta hoy en día su música. Afortunadamente, sus últimas composiciones están al servicio del sonido.

-¿Ha logrado transportar el concepto del concierto para auriculares en el disco?

-Sí, definitivamente.

-¿Ha sido difícil?

-Cómo va a ser difícil, si Charly tiene tres oídos.

Andrew Loog Oldham vive en Bogotá desde hace veinte años -su mujer es colombiana-, y si bien su trabajo como productor es por demás selectivo -uno, dos, tres discos al año-, su influencia en la industria de la música sigue siendo su mejor arma. "Ya no hay artistas como Charly en la industria de la música. Ni siquiera en Nueva York. Por eso no entiendo cómo la compañía discográfica de García no ha intentado exportar su música. En la actualidad, los artistas latinos triunfan en Europa y los Estados Unidos y un músico colombiano como Juanes puede ser número uno en Francia, España o Alemania. Realmente no comprendo por qué no copan las radios del mundo con las canciones de Charly, pero bueno, ése no es mi trabajo."

-Estuviste en su cumpleaños/concierto...

-Sí, fue tremendo. A pesar de los problemas de sonido, arriba del escenario él es el mejor. Creo que nadie ha escrito tantos himnos nacionales para tu país, ¿no es cierto?

Definitivamente, este hombre que más allá de su acercamiento con América latina no ha perdido ni uno de sus modales y costumbres británicas, se ha convertido en fan incondicional del rockero más revoltoso del país y apuesta a que Kill Gil cambie la vida de García, la suya y la de sus seguidores: "Es una visión de la música muy interesante, ojalá les guste", sugiere, misterioso.

-En una entrevista reciente, Bob Dylan despotricó contra el sonido de las grabaciones de los últimos diez años...

- La gente que es vieja hace música vieja, que suena a como sonaba la música cuando esa misma gente era joven. El sonido de hoy es muy diferente. Tanto Dylan como yo empezamos a grabar discos cuando se utilizaba sólo un micrófono en el estudio. Por eso estoy de acuerdo con Bob, excepto cuando yo soy el que está en el estudio.

-A los 62 años, ¿cómo se siente estar todavía en la ruta del rock and roll?

-Estar constantemente en la ruta te recuerda quién sos y qué haz hecho en tu vida. Esto es bueno para no dormirse y estar atento y preparado para seguir el camino y vivir el presente. No suelo mirar mucho hacia atrás, creo que no sirve de mucho, así que para mí esta ruta es la única que existe.

-Por último, de todas las sesiones de grabación de las que ha participado, ¿cuál recuerda como la más divertida o la mejor?

-Sinceramente, no podría recordar una sola y, de todas formas, si lo hiciera, no se podría reproducir en estas páginas.